Ganar IKEA fue un subidón y un soplo de aire fresco como redactora en McCann. Esta divertida campaña, se diferenció del resto de anuncios de IKEA, porque su concepto de venta también era diferente a todo lo que, normalmente, ocurría en la tienda. Unas colecciones limitadas, exclusivas, únicas, preciosas que aparecían en momentos concretos del año y que, una vez vendidas, desaparecían para siempre. Si existen canciones que se inspiran en ese amor que se marchó para siempre, ¿por qué no hacer canciones de despedida para esos productos únicos que se van para no volver? Una bachata y una típica canción folk, sirvieron de inspiración para emocionar a nuestro público de forma divertida. Y me hubiera encantado que esta campaña durara más tiempo para despedirla con un recopilatorio de sus grandes hits.